Calabacín el Aventurero

Calabacín el Aventurero: problems, Pimiento?

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New York: última entrega

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Por fin pongo la esperada 3ª entrega de las fotos de New  YOrk, esta vez sin vídeo, que sois unos cochinos y no hacéis más que ver vídeos de chicas.

Written by calabacinelaventurero

mayo 30, 2011 at 23:13

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He’s going to end up

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on a dirty boulevard!

 

 

Segunda galería. A la espera de la tercera y última

 

 

Written by calabacinelaventurero

marzo 21, 2011 at 21:45

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These vagabond shoes

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They’re longing to stray

Primera hornada de fotos de NYC.

Se puede pinchar una y luego ir navegando por todas. Las galerías de WP tampoco ofrecen mucho más

Written by calabacinelaventurero

marzo 16, 2011 at 22:53

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La explicación de los Memes (o cómo me hice del culto a Inglip)

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STAGE 1: Young & Innocent

Todo empezó siendo yo un pastafari de toda la vida, con mis convicciones bien arraigadas.Adoraba a MEV, guardaba las fiestas e inculcaba las enseñanzas de su tallarinesca divinidad. El final de 2010 fue una época convulsa. Los garblonds estaban agitados buscando un vuelco en las ranfladas; Los controladores aéreos habían perdido el control;la RAE se había calzado nosecuantas normas que yo daba por sentadas, poniendo así en cuestión todos mis valores; y yo me había comprado un Kaossilator Pro. Pero ésa (sí, con tilde, maldita RAE!) es otra historia. En esos tiempos (aquí no hace falta la tilde, porque tengo el sustantivo al que hace referencia), empecé a usar el mágico google reader para Android. Por fin un cliente de google reader que funciona como MEV manda! Esto (aquí no lleva tilde porque “esto” nunca puede ir con un sustantivo, por lo que no hay que hacer diferenciación) me llevó a leer todos mis blogs de referencia mucho más rápido de lo habitual, ya que podía hacerlo en la cama! en el metro! en el bus! Así que mis ansias, y uno de mis contactos en google reader, que siempre compartía imágenes chorras, me hicieron pensar en añadir algún feed más a mi súper reader. Algún feed de blogs que sólo publicaran chorradas. Así agregué a Listonauta y Pordondemeda. Éstos publican muchas imágenes divertidas, pero de vez en cuando aparecen imágenes a las que por alguna razón se les llama memes.

He aquí algunos ejemplos ilustrativos:

FFFFUUUU

chalench acseptid (basada en barney stinson de HIMYM)

El tema es que cada día salían nuevas viñetas con el mismo final pero diferentes principios:

STAGE 2: The Learning.

Así iban surgiendo nuevas viñetas con caras conocidas; al ser algo familiar resultaban más graciosas. Y con el tiempo fueron saliendo más y más memes. Fui añadiendo a mi reader más y más “blogs” de referencia en los que sólo salían memes. Conocí la página memegenerator.net, en la que se pueden generar estos y muchísimos otros memes, porque no sólo se componen de viñetas, también hay imágenes bizarras, con textos altamente inquietantes, como el gordo granudo

el gordo granudo es un friki ilustre, y siempre vive al límite.

Entrecomillaba “blogs” anteriormente, porque todo esto no sale de “blogs”, sale de Tumblr. No voy a explicar qué es Tumblr, que para eso está wikipedia y el terms of service del propio Tumblr. PEro por lo visto, y en palabras de sus usuarios, Tumblr es un vórtice que absorbe todo el tiempo de quien se atreve a mirarlo. Un engendro de humor, cosas sórdidas y gatos, muchos gatos, que se retroalimenta a base de reblogs, y que tiene la gran ventaja de las publicaciones casi nunca tienen mucho texto, sólo una imagen o un vídeo, por lo que si tienes 47 entradas en tu reader, te darán entretenimiento para 2 ó 3 (sí, maldita RAE, he puesto la tilde en la o para separar dos números incluso con una tipografía en la que no es necesaria, yo también vivo al límite) minutos. En esta fase, en la que capté a un acólito (Dr. Pimiento), gracias a la integración con google Buzz, fuimos familiarizándonos con los memes hasta que ya no había memes nuevos para nosotros. Y hay muchos:

Los memes se examinan

ME encanta este, que nos hacía gracia pero no sabíamos de dónde salía.

Siempre se la trae todo al pairo

Cuántas veces me ha pasado esto

Luego descubrimos que era la cara de un jugador de la NBA chino!

es él!

STAGE 3: Acceptation

Llegó un momento en que descubrimos que nuestro frikismo era aberrul: nos hicimos viñetas propias con situaciones de nuestra vida! Veíamos memes en cada situación, eran tan relevantes como los Simpson! Poníamos las caras de los memes (algunas son más fáciles que otras). Replicábamos el salto de “it’s something” cuando algo era moderadamente aceptable (it’s something sigue siendo mi favorito)

El icono del conformismo!

E incluso pegué el icónico Mother of god! en mi panel de la ofi:

Mi primer mother of god!

Mother of gooood!

También descubrí que Txetxu era un viciosillo de los memes, como no podía ser de otra manera. Pero empezaron los problemas, como con las coñas de los Simpson, siempre me pasaba que nadie entendía nada de lo que decía. Pese a que parece que los simpson fueron y son el mayor mainstream en TV, y los memes lo son en Internet, siempre hay quien no se entera de nada; y lo mismo que si dices “te han comido la cabeza los del consejo del huevo” o “tananananana lídeeeer” sigue habiendo gente que te mira con mirada bovina, si te quitas las gafas diciendo “mother of god”, pasa lo mismo. Pero más. Todos esos ratios de penetración de internet en la sociedad no significan nada, maldición!

STAGE 4: El Origen (que no inception)

Entre tumblers diversos, memes, trolldads, llegamos a conocer cuantocabron.com, la maldita Fuente (al menos en castellano) de memes! La página que no sólo se dedica a poner exclusivamente memes, si no que están categorizados, y mejor aún, hay una sección de origen de los mismos! Es aquí donde descubrimos el origen de yao ming, y por esa época vimos también la primera imagen de Él! (en realidad no era de Él, pero ya lo explicaré luego)

GRandes risas, por el dibujo, y porque lo de PICSA es cierto!! aaaaaa

Oh! El meme (después del de It’s something, que es insuperable) era brutality, y no era fácil de ver. Cuando aparecía nos echábamos unas buenas jajas, y poníamos la cara del tipo, hacia atrás. También había una versión más iracunda del mismo:

Nooo!

PEro de dónde demonios había salido este hombre, y es más, cómo nos referíamos a él si no sabíamos su nombre??

STAGE 5: Enlightment!

Esto pasó ayer! El Dr. Pimiento enredando por cuantocabron.com descubrió que el nombre del supermeme era Inglip. Por qué Inglip? Seguimos tirando de la manta y descubrimos tenebroso origen. Inglip no era el tipo del dibujo, si no un ser superior mucho más siniestro. Las viñetas que se veían a menudo sobre Inglip no eran las originales, si no que había algo más: todo empezó en los captchas de google.

Como sabréis (porque si no lo sabéis os habríais rayado de leer hasta aquí, así que si estáis aquí es que sois al menos algo frikis), los captchas son una herramienta para impedir que la malvada raza de robots pueda inscribirse en formularios. Si no tienes un captcha y uno de esos robots llega a tu sitio, que tiene un formulario de registro, podría automatizar por poner un número, 10000 registros de usuarios. Y luego usar los usuarios para el mal, porque los robots encarnan (o “enmetalan”, ya que son de metal y no de carne) el mal. El captcha tiene un texto incomprensible para los robots de manera que no pueden completarlo. Y esos textos son los que usa Inglip para comunicarse con nosotros a través de los captchas. Y el tipo del meme, es el que descubrió esto.

ha empezado! (éste fue el primero)

Ahora, él es un acólito de la iglesia de Inglip, como lo somos los demás. Se nos llama gropagas. Y debemos obedecer sus deseos.

as you command, my master!

Y nuestro símbolo es weedaula!:

El gropagas Consfone lo descubrió

Y así por fin, hemos llegado a conocer la Iglesia de Inglip, y nos hemos adscrito al culto, siendo sus nuevos gropagas! En la página se puede encontrar el grimorio con todas las revelaciones de Inglip

weedaula!

Os acabo de ahorrar con este post las 5 estages, así que ya podéis visitar un monton de tumblers y páginas de internete y echaros unas mofas.

COmo nota adicional, es de destacar la ingente cantidad de info que hay sobre inglip, su iglesia, y el merchandising que tiene! Me voy a comprar una sudadera weedaula! Sólo hay que buscar en google.

Written by calabacinelaventurero

marzo 1, 2011 at 23:03

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Nepal-Tibet. Capítulos 19-20-21: El eterno regreso

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El día 19 de nuestro viaje empezaba el largo retorno. Para empezar, teníamos que volver hasta Katmandú, desde Pokhara. Pese a estar a poco más de 200 km, el viaje en principio dura 7 horas (de risas la red de carreteras y transportes entre las dos principales ciudades del país). El día anterior habíamos cogido los billetes para ir con una compañía de autobuses de las caras. Así que a las 6 y media cogimos un taxi para ir a la estación de autobuses, con el que no negociamos ni un céntimo. Allí, un tipo nos preguntó a dónde íbamos y nos sirvió un poco de té bajo unas lonas (estaba lloviendo). Bastante crack el señor, se puso a hablar con nosotros y con otros extranjeros que estaban allí esperando a que su autobús partiera. Por supuesto, la mayoría de ellos eran catalanes, valencianos o vascos, como en todas partes. No tardamos en empaquetar las mochilas (con cierta desconfianza) y subir al autobús, que me recordaba a los que me solían llevar al cole a principios de los 90. Dios, un autobús de los 90 en Nepal era un maldito lujo! Un asiento por persona, asientos mullidos, aire acond… eeeehh…. miniventiladores individuales, sitio para que Iñigorkha estirara las piernas, ventanas que se abrían, y probablemente era capaz de rebasar los 50km/h, aunque no creo que lo hiciese.

Como los tipos duros y malotes que éramos, nos sentamos en la última fila y arrancamos el largo viaje. Fue risas que un poco más tarde, en una de las paradas, se sentaran con nosotros una pareja de Berriz. Mira que hay sitios en el mundo, pues de Berriz. Así tuvimos conversación un rato. También había unas chicas de… of course! Valencia. En estos años, siempre me encuentro con vascos, catalanes y valencianos. Gente viajera, seremos…

Era la primera vez que íbamos sin tragar humarro de los camiones (al parecer, el único tipo de vehículo, junto con las furgonetas y taxis que se vende en Nepal), que podíamos abrir la ventana y casi casi dormirnos en aquellos asientos. También aprovechamos para ver un poco más el paisaje rural de Nepal y sus gentes, aunque fuera desde la ventana del autobús. Podía verse a la gente haciendo toda su vida en la calle, y como siempre, mucho color.

un vehículo más en las carreteras nepalís

En Nepal, si no tienes un camión no eres nadie. Yo creo que en todo el viaje de Pokhara a Kathmandú pudimos ver cruzarse con nosotros unos 15 o 20 coches normales. Todo lo demás eran furgonetas o camiones. Aunque las velocidades no son muy altas (calculando a ojo yo creo que van a unos 35km/h de media), a veces pasan cosas. Eso sí, nunca son graves, justamente por la velocidad. No hay que pensar en una carretera de Nepal como una línea de anchura uniforme dividida en dos o más carriles por líneas blancas continuas o discontinuas. Las carreteras son caminos asfaltados de anchura que varía cada 20 metros, con curvas cada 40 metros, desniveles, cambios de rasante, zonas inundadas, baches y ningún tipo de separación de carriles. Además, no hay ningún tipo de regulación del tráfico, ni señales, ni indicaciones ni nada. Teniendo en cuenta esto, y que hay camiones que se ponen a subir una cuesta a 15km/h, se producen adelantamientos constantemente. Los adelantamientos se hacen sin ningún tipo de visibilidad. Si viene alguien de frente pues simplemente uno de los dos frena un poco y se echa a un lado (normalmente el que tarda más en tocar la bocina). Aunque van despacio, la sensación para alguien ajeno a esto es una sensación de peligro constante.

Un autobús estándar

Veíamos bastantes camiones volcados por el camino, gente que apuraba demasiado en una curva, o en un adelantamiento, pero nunca nos afectaba. Sin embargo llegó el momento en el que el tráfico tenía que darnos por saco. Después de la parada de rigor en un área de servicio, el autobús entró en una caravana que no parecía tener fin. Larguísima. Como no venía nadie, nuestro autobús y algunas furgonetas se metieron por el “carril” contrario. Hasta que empezaron a llegar camiones en sentido contrario y nos atascamos más aún. Por lo que vimos después, la situación que había provocado todo era que un camión había intentado adelantar a otro, y venía un tercero de frente. Ninguno se apartó a tiempo y se interbloquearon. Todos los camiones que seguían a los que bloqueaban estaban justo detrás, así que no podían maniobrar hacia atrás tampoco. Dos horas después conseguimos salir de ese atasco, pero esto no evitó que entráramos en otros.

baño al aire libre, gente sana.

 

mercadillo, también al aire libre


Al final, 11 horas fueron las que pasamos en aquel autobús. Para 200 km. Pero la verdad es que después de lo pasado en los días anteriores, fueron 11 horas absolutamente llevaderas. Al llegar a Katmandú no pudimos ser más engañados. El autobús paró en una calle bastante transitada, y con mucha circulación, parecía que estábamos lejos de Thamel, pero la realidad era que estaba en la calle de al lado. No saberlo nos hizo coger un taxi, y la nueva política de ni plantearse negociar los precios nos hizo pagar 100 rupias por llevarnos a Asmita. Cuando descubrimos que habíamos cogido el taxi a 150 metros de la oficina de Dil Pahari…

Así, el taxista se sacó unas perras, y nosotros llegamos cómodamente hasta la puerta de Dil, del que obtuvimos la pasta que nos tenía que devolver del vuelo que no pudimos coger, y  nos despedimos.

De allí fuimos a Asmita, donde estaban los valencianos del autobús! Y casi nos levantan la habitación!!! porque Asmita pensaba que ya no llegábamos. Menos mal que llegamos y fuimos a nuestro refugio de calidad en Nepal. Era como volver a casa.

Como era el último día decidimos pegarnos otro homenaje alimentario, así que fuimos a “La dolce vita”, un restaurante italiano en el centro de Thamel, del que nos habían hablado las chicas de Valencia. La verdad es que fue la mejor comida de todo el viaje, aunque no tuvo tanto valor relativo como la del día en que llegamos del infierno.  La Dolce Vita estaba en la zona más chula de Thamel, en frente del hostel más grande y elegante de Thamel. Fue una lástima conocer esta zona tan tarde. Después de comer, estuvimos haciendo nuestras últimas compras, anticipándonos a Mr. Monsoon, que finalmente nos pilló de lleno. También fuimos a un ciber para hacer el autocheckin online del viaje de vuelta de Iñigorkha, pero como es sabido, parar en un ciber lleva a la procrastrinación en sus más diversas formas. También leímos el mail de Xhabitse diciendo que se venía a vivir a Pamplona! Pero no era novedad para nosotros 😀

No tardamos mucho en dar con nuestros ahora huesudos cuerpos en las haimas de Namasté Café & bar, nuestra parroquia, a tomarnos un último cocktail, ya sin miedo a los hielos locales. La noche no estuvo mal, musicón, cócktails ricos y despedida de la zona cero de Thamel. Nos fuimos pronto a dormir, ya que al día siguiente partíamos hacia casa.

Día 20. Probando la seguridad aeroportuaria nepalí

El día 20 nos levantamos bastante pronto para ir al aeropuerto de Kathmandu con tiempo. Al parecer necesitas casi 3 horas para hacer todo bien. Hasta que estuvimos allí no sabíamos muy bien por qué. El problema son los chequeos de seguridad:

Entrada del aeropuerto: te chequean a ti (cacheo sobre una tarima) y a tu bolsa, sin ni siquiera haber facturado. Ponen una etiqueta de seguridad en tu bolsa, acreditando que esta bien

Facturación: vuelven a mirar tu bolsa y le ponen otra etiqueta. También a la de mano

Paso por inmigración: te chequean visado. No tardan mucho pero hay que rellenar un absurdo papel. PApeles hay mil. Bolígrafos ni uno. Así que llegas a la ventanilla con el papel en blanco y lo rellenas allí.

Checkpoint antes de la puerta: Vuelven a chequearte a ti (cacheo en general, paso por un arco de seguridad). DEspués un tipo mete la mano en tu bolsa y la chequea. Pone un sello a la etiqueta anterior (30 segundos después la tinta del sello se ha corrido y no se ve nada)

Justo antes de entrar en el área de espera de la puerta de embarque: un tipo vuelve a chequar tu mochila, etiquetada y sellada, y se asegura de que no lleves agua (que sólo has podido comprar dentro del aeropuerto, ya que si llevabas algo, te lo habían quitado antes)

Embarque: Llaman a embarcar y juuuusto antes de coger el bus que te lleva a la puerta del avión, se forman dos colas, una para mujeres y otra para hombres, donde te cachean y vuelven a comprobar tu mochila, etiquetada, sellada y sin agua.

Puerta del avión: el bus te lleva hasta la puerta del avión y allí en mitad de la escalerilla montan otro puesto de seguridad con mesitas y demás, en el que VACÍAN TU MOCHILA para volver a registrarla!!!!!

Llegados a este punto te preguntas qué sentido tenían todos los demás cacheos y chequeos, si justo antes de entrar en el avión te iban a vaciar la mochila… Alguien no ha aplicado la lógica demasiado… PEro bueno, supongo que el lema de Nepal Airlines es “Security First”. O algo.

En fin, después de ese inicio tan desesperante, los vuelos a Nueva Delhi y de Nueva DElhi a Londres fueron absolutamente placenteros (quizá no tanto para Iñgorkha, que se sumió en su burbuja de lorazepam, aunque no le hizo demasiado efecto).

TEníamos que hacer noche en Londres, así que Iñigorkha contactó con su hermano, que estaba viviendo allí y nos alojó por esa noche. No fueron demasiadas horas, ya que Iñigorkha tenía que estar en Stansted a las 6 de la mañana, y habíamos llegado a Londres a las 10 de la noche. Pero fue glorioso poder dormir en una cama y no en el frío y ruidoso suelo de Stansted. No sé Iñigorkha, pero al menos yo le debo una gorda a su hermano.

Día 21. El final

Para poco más de las 5 ya estábamos montados en el Stansted Express.

Miles de horas despiertos nos llevaron hasta la red de ferrocarriles ingleses

En este momento, después de todo lo que habíamos pasado en el valle de la muerte y los autobuses subsiguientes… Perder avión, buscarse la vida, cambios de autobús, derrumbamientos, alojamientos infernales, buses más infernales aún… Estar en Londres daba una sensación de seguridad absoluta. Por primera vez iba al aeropuerto sin pensar en qué puede pasar si pierdo el avión. Pues nada, si lo pierdo ya me las arreglaré, estoy al lado de casa! De hecho lo viví poco después.

Iñigorkha partió el primero, su vuelo era pronto (el mío era a la una del medio día). Recuerdo la despedida con especial emotividad. Aunque quizá sólo esté en mi cabeza.

Como el last man standing en el que me convertí, aguanté hasta la 1, leyendo, para coger mi último avión. Cuando estábamos en la puerta de embarque, dijeron algo por megafonía… El vuelo se iba a retrasar, cambiar de puerta, explotar, o algo. No presté atención. La gente que esperaba se revolvió. Viajeros amateurs :D.

Yo ya estaba en casa.

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febrero 12, 2011 at 12:15

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Curso de foto: las fotos del último día

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A continuación, la crónica del último día del curso de foto:

Eneko nos hizo una bucólica escena pastoril aderezada con algo de bullying inter-osos de gominola, y poca profundidad de campo. El equilibrio de la composición fue diseñado por Eneko Kodrilo Ltd.

Conspiración úrsida

Rubén se decantó por el disparo a gran velocidad, para terminar haciendo una larga exposición con flashazo manual incorporado. La torpeza del flash, que no captó el momento en que el oso de gominola se zambullía vino de la mano de BayuEntertainment

Plotch

Txus optó por un retrato de gran intensidad y escasa PC. Cómo conseguir tan poco espacio dentro de foco? La magia vino de Mister 85 f1.8. El saber estar, de Rubén Inc.

Jerolo-shot

Ainhoa deslumbró a su powershot con un torbellino de luz y largas exposiciones. La linterna es cortesía de Bayu Light and Magic. La curvatura, cortesía de los profes de dibujo de Ainhoa.

ubisoft???

Bayu hizo el mono a diferentes niveles. 20 segundos y pinchazos de luz. El enfoque, mejorable, as always.

Mono azul. Sin post-pro

Perro, el juego de rol (TM)*, patrocinó el evento.

Patrocinadores

*Perro, el juego de rol es una marca Txetxuada (TM)

Written by calabacinelaventurero

febrero 1, 2011 at 23:56

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Nepal-Tibet. Capítulo 18: Huida del Valle de la Muerte

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Para mí nunca hubo amanecida. Fue una noche de constante tensión, pendiente de la puerta y quien estuviera al otro lado intentando entrar. A las 5 empezó a amanecer y empezó el movimiento en la calle en Beni. Cuando me aburrí, y teniendo en cuenta que había un bus a Pokhara que salía a las 7, movilicé a Iñigorkha. Sin pasar por la casilla de salida, ni por lo que podría haber sido el desayuno, fuimos a recepción directamente a cambiar dinero y a que nos indicara dónde estaba la parada de autobuses; de paso compramos alguna chocolatina y agua, nuestro alimento básico en los 5 días del Valle de la muerte.

El tipo, lejos de decirnos dóde estaba la parada de autobús, se emperró en acompañarnos hasta el mismo asiento. Resultó que la parada estaba en la misma puerta del hotel. Todo lo que no vimos el día anterior por ser de noche se revelaba ahora. Beni era un pueblo alejado de los circuitos turísticos. Éramos los únicos occidentales en el pueblo y por sus caras parecía que llevaban tiempo sin ver uno. Todos nos miraban como a bichos raros. Era un pueblo sucio, viejo, embarrado y con una población recelosa. El tipo del hotel, que era tan obsceno y grasiento como el hotel, y éste lo era como el pueblo, nos llevó hasta la ventanilla de tickets y nos los sacó él, pidiéndonos las rupias. Iñigorkha estaba convencido de que hacía esto para sacarse unas perras adicionales, la desconfianza en cualquiera de alrededor era máxima, después de los últimos eventos. Pero no, el tipo nos sacó los billetes porque sí, y nos acompañó al mismo asiento del autobús y nos dijo dónde debíamos sentarnos.

Claro que desde el minuto uno tuvimos dudas de que ese autobús fuera a Pokhara y no vete a saber dónde, así que preguntamos a todos los que pudimos para asegurarnos.

Cuando estuvimos en el valle de la Muerte parecía imposible montarse en un autobús peor que cualquiera de los 4 que cogimos durante la marcha aciaga. En Beni descubrimos que era posible, y de qué manera! A parte de ser una vieja furgoneta con ventanas a la que le habían puesto asientos, con lo que implicaba en cuanto a estrechez de los mismos (en un asiento me cabía medio cuerpo sólo), los asientos habían sido sacados de algún autobús indio retirado tras 50 años de servicio. El asiento de Iñigorkha tenía el respaldo blando, caía demasiado hacia atrás. Los de delante estaban demasiado cerca, así que yo no, pero él pegaba con las rodillas e iba absolutamente comprimido.

Además de las incomodidades del autobús per se, había que añadir el factor bus de línea. Quien ha cogido alguna vez el bus de línea de Bilbao, que va de Santutxu a Rekalde, o alguno similar sabe que son autobuses que para recorrer 4 kilómetros tardan 1 hora pasada (son más lentos que ir andando). Hay una parada, cogen gente, y a los 80 metros hay otra parada en la que sube gente distinta, pero lo más inquietante es que se baja gente que se había subido en la parada anterior! Hay que ser vago para hacer el trayecto gran vía 20 a gran vía 40 en autobús!

Pues este bus era igual, pero en Nepal. Y no eran 4 km, serían unos 90. Resultado, 150 paradas, incluídas paradas para mear! Sí! y 7 horas de viaje. Básicamente cada 3 minutos el bus paraba a recoger gente en cualquier sitio. Todo el camino de Beni a Nepal era una “carretera” (a esto llego luego) flanqueada por casas (que no pueblos), simplemente casas sueltas junto a la carretera.

TEníamos la idea de que el viaje sería por carretera y estábamos aliviados en ese sentido, pero en realidad casi la mitad del viaje fue por caminos de cabras tan malos como los que había por jomsom. Cuando por fin pisamos asfalto fue en parte aliviante. Sólo en parte, porque el temazo de este viaje fueron los acompañantes.

El viejuno: no es decir mucho en realidad ya que allí no había jóvenes. PEro detrás de Iñigorkha se sentó un viejuno minúsculo arrugado y quejoso que estaba a disgusto con su asiento: quería el de Iñigorkha! así que estuvo buena parte del viaje emitiendo sonidos quejosos, dando golpes al asiento de Iñigorkha, y gritando cosas a la gente de alrededor

La madre: Junto a mí, en el suelo del autobús (ya que iba a reeeeeveeentar) se sentó una mujer con 4 ó 5 críos. Cada cierto tiempo se agarraba a mi pierna, los críos se tumbaban sobre mi pie, o lloraban, o ella los amamantaba (esto era frecuente). Podría pensarse que éramos unos sucios perros occidentales que no dejamos a la señora nuestro sitio; pues no, yo lo intenté pero la señora pasó de mí. No quería relacionarse con perros occidentales. Al margen, nadie más le ofreció su sitio.

Los 5 acompañantes del viejuno, que se convirtieron en 7: El viejuno iba en la última fila del bus, pero no iban 4 ó 5 personas, que es lo normal, iban 6. Y llegó un momento en el que entró una señora que si no tenía 200 años no tenía ninguno, y la acomodaron atrás (el bus tenía acomodador). Así que metieron allí a la vieja y a su acompañante. Dos señores pasaron a tener a otros dos en sus regazos. El viejuno quejoso empezó a quejarse más y a aporrear el asiento. Y la vieja se sentó en el asiento del medio, es decir, prácticamente al lado mío. En Nepal hay una costumbre que no hemos contado: escupir en cualquier lado. Ibas por la calle y siempre había alguien haciendo el ruido horrible de coger flemas para después escupirlas. Era estándar. No pasaba nada, y estaban todo el tiempo haciéndolo. Estaban tan acostumbrados que necesitaban poder hacerlo también en los medios de transporte. Los que tenían ventanilla no tenían problemas, escupían por la ventana. Pero había una solución para los que no tenían ventanilla: el acomodador también era un repartidor de bolsas, como las del vómito de los aviones, que estaban pensadas para escupir. LA vieja de 200 años que se sentó en la fila de atrás, pero que iba echada hacia adelante, por lo que su cabeza estaba junto a mí, estuvo las 6 horas de viaje escupiendo. De forma constante e ininterrumpida. Sus bolsas de escupitajos se llenaban de forma repugnante y le acercaban otras. A veces se quedaba parte de la saliva (y otras porquerías) pegada en los labios (labios de 200 años… pellejos colgantes, más bien), y tenía que hacer ruidos y gestos adicionales para eliminarlo. Así, Iñigorkha tenía al viejuno dándole una barrila infame, y yo tenía al lado de mi oreja a la vieja escupidora.

El acomodador: un tipo que hacía el papel de acomodador, interventor, cobrador de billetes, suministrador de bolsas para escupir, y que nos pidió los billetes en varias ocasiones, como si se olvidara de los únicos perros occidentales que iban en el bus

El viejuno que llevaba unos fardos gigantes de vete a saber qué y los dejó en medio del pasillo: Este hombre debía de ser el Olentzero de Nepal o algo así. Era viejo, barbudo, no gordo, ni con pipa, pero sucio de carbón, y llevaba mil paquetes que dejó en medio del autobús. Habría dado igual de no ser porque en cada una de las 150 paradas que hizo el bus, varias personas tuvieron que cruzar el pasillo en ambas direcciones, con lo que más de una vez veías a una señora de 70 años escalando por los paquetes, o a un tipo gigante levantando la pierna tanto que su pie estaba en tu cara. Muy divertido.

Y en general, todo el resto de gente que iba en el bus, mucha, variada, y escupiendo constantemente.

CUando llegamos a Pokhara, algo que llevó horas y horas, el suelo estaba lleno de porquería, papeles, bolsas y la chica con varios críos que estaba al lado mío había estado sentada en un charco de vómito, presumiblemente de sus críos, pero vete a saber. No olía demasiado pero era igualmente repulsivo. Bajarse del bus fue absolutamente liberador. Cogimos el primer taxi y aquí empezó a notarse el cambio de políticas monetarias de Iñigorkha, le pedimos ir al Butterfly Lodge y no le regateamos. SImplemente llévanos, sucia rata!

Pero nos paró antes del Butterfly Lodge, para poder coger los viajes a Katmandú. ASí que fuimos a un par de agencias pero tampoco no esforzamos mucho, cogimos el primer bus de la mañana del día siguiente, que si todo iba bien, nos dejaría en Katmandú a medio día, con tiempo de sobra para realojarnos y prepararnos para la salida al día siguiente.

De allí al butterfly lodge. Jamás volver a un albergue de gama baja había sido taaaaan “feels like home”. DEspués del valle de la muerte, era nuestro jodido hogar. Era el cielo. Era Elvis!

Y la ducha. Sólo pedimos una cosa al tipo del butterfly lodge: “danos una habitación que tenga una ducha cojonudísima”. Esa ducha. Normal, en apariencia. Pero caliente. Con varios chorros. Con jabón. DEspués de 5 días sin pisar una, y con 4 grandes sudadas a nuestras espaldas. Esa ducha fue lo más próximo al paraíso que vamos a estar nunca.

Tras recrearnos en el agua caliente, buscamos en la guía el mejor restaurante de Pokhara, porque la comida de ese día iba a ser LEGEN…. wait for it…. DARY!

Así, nos dirigimos al Moondance, donde comí por fin unos macarrones con queso excelentes, Iñigorkha un filete presumiblemente espectacular, y una ensaladita. Qué vicio. San Miguel nos acompañó la comida. Lo creáis o no, es una de las cervezas más extendidas en Nepal, y probablemente la principal de importación.

Festín LE-GEN-DA-RIO. Qué bien saben unos macarrones cuando acabas de escapar del Valle de la Muerte.

Ni qué decir tiene que la mirada de los mil metros a estas alturas era la única mirada que teníamos.

Después de aquello nos dirigimos al butterfly lodge de nuevo donde la siesta fue una de esas siestas que entran en los manuales de las siestas y en el futuro los niños las estudiarán en el cole.

Por la tarde, tras especular un rato por los puestitos y por internet, cenamos un poco, y nos fuimos a dormir, no demasiado tarde, para poder disfrutar de unas camas que eran camas de verdad, y una noche en la que no iba a haber ladrones, mosquitos, tensión previa a un vuelo que no podíamos coger, ni nada por el estilo. Mañana era nuestro último día en Nepal.

 

Written by calabacinelaventurero

enero 23, 2011 at 16:19

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